¿Qué es Diseño y Construcción Integral?

En el modelo tradicional, el arquitecto elabora un diseño en base a las necesidades y deseos del cliente. Luego de un periodo extenso de desarrollo y con el proyecto terminado el cliente entra en una fase de búsqueda de ofertas. Ansiosos por obtener el trabajo, profesionales de la construcción realizan ofertas poco realistas que no están acorde a las especificaciones del proyecto. Durante la construcción, el cliente enfrenta una serie de ‘imprevistos’ y hay que recurrir a fondos de contigencia, cambios en el proyecto y ajustes de presupuesto. Esto lleva tiempo, recursos, ocasiona conflictos, retrasos, resulta costoso e ineficiente y puede significar el fracaso de un emprendimiento inmobiliario.

La trilogía tradicional: cliente- arquitecto-constructor

En la construcción de edificios estamos acostumbrados a ver la trilogía del cliente que proyecta sus ideas, el arquitecto que las diseña y el constructor que les otorga un cuerpo de ladrillos y cemento. En este esquema el cliente tiene dos contratos diferentes: uno con el arquitecto y otro con el constructor. Cada uno de ellos trabaja de forma independiente, su propia metodología, sus propias preocupaciones y sus propios intereses que no siempre son compartidos. De esta forma, el cliente se convierte en el intermediario y se ve involucrado potencialmente en las disputas que suelen surgir entre el diseñador y el constructor.

Sin embargo, el modelo de Diseño y Construcción Integral (DCI) plantea una forma distinta de trabajo que busca administrar proyectos reduciendo los costos generales, efectivizando el tiempo, integrando los procesos y mejorando la comunicacion.

Un solo contrato, un único responsable

El gran valor del Diseño y Construcción Integral reside en el cambio operativo frente a las propuestas tradicionales. El Diseño y Construcción Integral ofrece un enfoque diferente: un solo contrato. Esto significa también un solo equipo, una sola entidad, un sólo responsable y un flujo de trabajo unificado desde el concepto inicial del proyecto hasta su finalización. En este sentido, los roles del diseñador y del constructor se re-integran para reducir los costos generales del proyecto y ganar tiempo de ejecución. Además, este modelo permite que el cliente se convierta en un miembro más del esfuerzo colectivo desde el comienzo.

De esta forma, se construye un ambiente de confianza que permite que los problemas sean discutidos y resueltos como un equipo. Y sobre todo que el trabajo en conjunto derive en la finalización exitosa del proyecto de construcción.

El equipo “cliente-arquitecto-constructor” trabaja en alianza, fomentando la colaboración y el trabajo en equipo. Integrados desde el primer día, trabajan enfocado en completar el proyecto de forma exitosa, de una forma más rentable y con menos cambios.

Efectivizar tiempos, optimizar recursos y reducir los costos

¿Cómo efectivizamos tiempo? Diseñador y constructor, al trabajar en un mismo equipo integrado desde el inicio del proyecto, tienen la oportunidad de coordinar efectivamente y optimizar los esfuerzos del diseño y de la construcción, superponiendo estas fases, en la medida de lo posible, reduciendo los tiempos y como consecuencia, los costos.

¿Cómo optimizamos recursos? En el diseño y construcción integral, diseñador y constructor trabajan en un mismo equipo desde la concepción del proyecto. De esta manera, en vez de reducir el alcance y las especificaciones del proyecto para ajustarse al presupuesto del cliente, como lo hace un constructor en el modelo tradicional, el equipo diseñador-constructor elabora desde el inicio un proyecto que optimiza al máximo los recursos del cliente. De esta manera no se compromete la calidad del edificio.

¿Cómo reducimos costos? Al trabajar bajo un modelo Diseño y Construcción Integral se busca garantizar soluciones de ganancia mutua para todos los involucrados: esto significa tener el mejor balance entre costos, diseño y calidad. Además, al tener un único contrato de responsabilidad, se reducen al mínimo los riesgos para el propietario, se optimiza la comunicación y los procesos de proyecto y construcción.

 

diseño y construccion integral

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El modelo Diseño y Construcción Integral es un enfoque mental

El éxito del DCI radica en gran parte en la actitud de todos los involucrados en el proyecto: hay que pensar y actuar como una sola entidad. Es un proceso altamente colaborativo y totalmente integrado que se basa en la confianza, el respeto mutuo, el trabajo en equipo, la innovación y la solución creativa de problemas. Se otorga el poder al equipo para entregar proyectos rápidamente, de la mejor forma y con un costo óptimo, es decir, el mejor valor por el dinero, tiempo y esfuerzo invertido.

Durante las últimas décadas, el formato Diseño y Construcción Integral ha sido utilizado por empresas públicas y privadas en países como Estados Unidos, haciendo que el DCI se convierta hoy en una tendencia significativa y efectiva. Además, los clientes que han optado por este modelo mencionan que, al sentirse parte del proceso, el nivel de compromiso con todo el equipo es más significativo que cualquier otro método de construcción.

Resumen

  • Simultaneidad de las fases: No es necesario esperar hasta la finalización del diseño para entrar en la fase de construcción. Las fases se superponen y los plazos de ejecución se acortan considerablemente.
  • Previsión de riesgos: Durante el proceso de diseño, el constructor aporta su experiencia para anticipar posibles inconvenientes del diseño y optimizar los procesos constructivos, así como los costos.
  • Responsabilidad unificada: La responsabilidad recae en un solo equipo.
  • Prevención de conflictos: Se evitan las disputas entre arquitecto y constructor, donde el principal perjudicado es el cliente.

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